Principalmente quiero decirte que no soy especial, aunque tampoco soy como todos, partiendo del hecho de que no sé como son “todos”. No soy especial he dicho.
Muchas veces prefiero pasar horas en cama en lugar de salir a broncearme de alegría mañanera. Me gusta el alcohol, muchas veces en exceso, pero muchas veces poco es suficiente para que sea un exceso para mí. Suelo fumar, si, suelo fumar, pero solo cuando hay mucha gente que fuma, cuando ya el aire está muy contaminado y además esa multitud me pone nervioso. Mis amores no son especiales, me gustan las personas equivocadas o generalmente ellos se dan cuenta de que están equivocados conmigo. La gente en mi vida siempre se va. Las cosas suelen desaparecer. No soy especial. Tengo mañas, no busco quintas patas, a veces sextas y hasta séptimas. Junto todas las boletas de compras como desquiciado. Creo que algún día las voy a necesitar. Algunos domingos no me gusta bañarme, mi pelo con forma extraña y sucia es feliz, y yo también. Llego tarde a muchos lados, muchas veces, aunque estoy mejorando en eso. Suelo odiar lo que no puedo tener. Eso me convertiría en una persona histérica quizás, aunque no creo que sea muy extremista. Muchas veces no me gusta hablar sobre mi homosexualidad, no me gusta hacer publicidad al respecto. Me gusta el color negro y el blanco, muchas veces el azul oscuro. Me pinto las uñas con calcio un par de veces por mes, me gusta como queda cuando está gastado. No soy socialista, ni anarquista. No soy oficialista, ni radical. No estoy en contra, ni en el Pro. Soy vegetariano, pero mataría una cucaracha. He tenido sexo por amor al amor y por amor al sexo. No lloro fácilmente. No me gustan el 85% de las fotos en las que salgo, menos si mi boca está en esa foto. Cuando era chico quise ser policía, mago, científico y correr en karting. Jugaba a las muñecas con mi hermana y sus amigas. Mi primer beso se lo di a una de sus amigas en su cumpleaños jugando al “semáforo”. Me había enamorado de esa chica mayor que yo. Unas semanas después todo había terminado. La vi vistiendo una pollerita muy corta y una remera que mostraba demasiado. Ella tenía 12. Me gusta escribir y dibujar, pero lo hago muy poco. Me gusta la moda, y como dicen, tengo un blog como todo gay. Mi pelo es muy lacio, y quisiera rulos, como toda persona que no está conforme con lo que tiene. Mi sueño es tener una casa grande, donde vivamos todos y nunca haya peleas. Mi mamá cocinaría para mi papá y nosotros (volverían a estar juntos). Me gusta pasar mucho tiempo en la computadora generalmente haciendo nada, lo que generalmente me trae problemas. La música, me gusta fuerte y mucha. Las drogas, no, paso. Las probé, las saboreé, las quemé, las dejé. Me gustan muchas estrellas prefabricadas de Hollywood, rubias generalmente. Estudié teatro, dibujo, pintura, Tae-kwon-do, computación, inglés, historieta, moldería, Fotografía. Casi todo lo dejé a medias. No sé francés, ni jeringozo. No conozco otro país. No viajé en avión. Mi papá es casi homo fóbico. Los chicos tienen la entrada prohibida a casa. Aunque en mi cumpleaños vino Mauro y eso me hizo feliz. Prefiero el otoño y la primavera al caluroso verano y al temeroso invierno. Prefiero un café con leche a la leche sola o a un expreso. Soy una persona totalmente dependiente, carezco de seguridad, muchas veces no me quiero ni a mi mismo. Se dice que las personas no pueden estar solas. Muchas veces yo puedo, y es cuando más vulnerable soy a todo lo que me rodea. Necesito siempre una segunda voz, y muchas veces esa segunda voz suele lastimarme, tarde o temprano. Me gusta jugar con la forma de las nubes. Odio el viento, aún más cuando alguna basurita entra a mi ojo y me ayuda a sacar las lágrimas guardadas.
Cambiaría muchas cosas de mi vida, si tan solo todo dependiera de mí. Vos no estarías leyéndome, estarías al lado mío, mis papás estarían juntos, no saldría tarde a trabajar y no me preguntaría cuándo dejamos de ser especiales.