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Monday, July 12, 2010

Bella Vista.


En la calle no había nadie. Quizás porque era Domingo. Quizás porque se jugaba la final de la Copa Mundial. Quizás porque todos estaban en el cumpleaños del tío Franci. Ese que me cuidaba a mí cuando papá estaba trabajando. Ese que, según me cuentan, yo quería más que a papá. El barrio ha cambiado tanto. Recuerdo el día en el que me fuí de allí. Papá me llevaba en su auto. Yo me iba con Fernando, pero miraba para atrás. El auto subía la loma de Moine hacia Puerta 4. Yo miraba hacia atrás. Quedaba el recuerdo. Queda el recuerdo. Recuerdo que mamá no se había opuesto mucho a que nos fuéramos. De hecho, nos habíamos peleado con ella ese día.
El barrio ha cambiado tanto como yo. La casa del negro Oscar sigue tan destruida como en ese entonces. La casa del Turco tiene un coche en su patio. La casa de Mariana una moto en la vereda. La casa que era vecina nuestra ya no tiene flores rococó, no había aroma en el viento. Ya casi no tiene rejas. El portón de la casa de Moine está trabado con llave y candado ¡Cómo han cambiado las cosas! El kiosko de Graciela donde compraba los mejores stickers está cerrado. Y parece que hace mucho tiempo está cerrado. No respiro juventud ni infancia. Todo parece tan muerto. El colegio está cerrado (pero porque es Domingo) y yo decido mirar entre medio de su reja el interior. Está intacto, como mis recuerdos. Me puedo ver allí: Con Cintia y Silvina corriendo por la galería que daba al comedor o haciendo la fila con mis hermanos para entrar. Pero si hay salpicón de verduras no entramos. En la esquina la casa donde estaba el perro vaca: el perro más grande del mundo, comentaríamos siempre que pasábamos por allí. Ahora la casa está cayéndose a pedazos y en venta. A la vuelta, la casa de Florencia. La colorada. La pillona. Quisiera buscarte Florencia, y decirte que me arrepiento de decirte pillona durante todo el jardín y parte de la primaria ¿Por qué somos tan crueles de niños? Hay viento. Seguí caminando. Pasé por la casa de los mellizos Bustos y estaban festejando un cumpleaño con castillo inflable y todo. Me miraba raro la gente, pero yo seguí caminando como si nada me importara, más que seguir el viaje en el tiempo. Pasé por la puerta de la casa de Cintia. Seguí hasta la Iglesia San Pio X. Antes pasé por la casa de la curandera, la que me curaba el empacho a cambio de un paquete de arroz. Siento que ya no está. Recorrí solo tres cuadras y fueron raras. En mi memoria habían más cuadras entre la iglesia y la escuela. Y eran más largas. Allí estaba el campito de los Boy Scouts. Y a media cuadra Rosa Mística. Ya no hay velas ni flores para Rosa Mística, ya no hay fe quizás. Decidí seguir caminando hasta "Chubut 589". Sin querer me topé con la Salita. La de la Sociedad de Fomento. Esa que te daban vacunas re feas o que tenías que ir super temprano para que te atendieran. La cerrajería de Sordeaux está intacta, aunque el teléfono público de Telecom desapareció. En Chubut 589 ya no está nuestra casita de madera. Ni nuestros árboles con flores rosas. Ni el piano que no tenía teclado. Mucho menos la pileta que nunca enterramos. O Don Ricardo. De repente, una perrita me sigue. Temblaba ella. Asustada ella. Se asustaba de mis movimientos, pero aún así, estaba decidida a seguirme. La casa de Don Ricardo me dio pena. La tía Vilma cuidaba bien de esa casa. La última vez que la había visto estaba llena de flores. Flores de todos los colores. Ahora las paredes estaban despintadas y parecían caerse. En Chubut y Sordeaux ya no está el campito. Ni el caballo. Ahora hay una construcción que quién sabe de que servirá. Subí por Sordeaux, junté valor y le dije a la cachorra que se fuera. Me dolió eso. Doblé por una calle que tiene nombre de provincia. Busqué la casa de Ana. Ana, la paraguaya. Que tenía una hija que tenía una hija que tenía mi edad. La casa de Ana era un templo a la novela "El Jardín Secreto". Había decenas de plantas, flores y frutas. La hija de la hija de Ana era una nena de espíritu cálido con la que amábamos sacar las cajas de juguetes de su casa al jardín y desparramar todo para después odiar juntarlo. Las plantas no están más. No hay ningún árbol. Y nuevamente hay algo construyéndose. Algo duro, algo hecho de cemento. No hay plantas, ni juguetes. Y sentí dolor nuevamente. Decidí volver. Caminé por diferentes calles hasta llegar a la casa de Moine de nuevo. Me senté un segundo, y retomé viaje hasta Senador Morón por La Pampa. Allí estaba: el teléfono de los Viernes. El teléfono que usábamos cada Viernes con Cecilia y Fernando para llamar a papá. Cada Viernes a las 17:35. GRACIAS POR COMUNICARSE CON EL SERVICIO DE LLAMADA GRATUITA, SU LLAMADA ESTÁ SIENDO CURSADA.
Volví a la casa del tio Franci. Conté que había salido a recorrer el barrio. Los ojos se me llenaron de lágrimas cuando lo conté, pero nadie se dio cuenta. Mientras tanto, los recuerdos serán un hermoso lugar en mi mente. Nada mejor que recordar de donde venimos de vez en cuando para poder recordar quienes somos, aunque duela ver el presente y el paso del tiempo.

Friday, June 25, 2010

Suerte que estamos vivos.

One of those days. Es tarde. Es Viernes. Tengo ganas de afeitarme y de dormir. Ganas de buscarte. Ganas de salir a buscarte. Ganas de terminar de escribir, porque señor, señora, hoy no tengo muchas ganas de hacerlo. No quiero volver a hablar de las estaciones, pero quizás el Invierno me saque las pocas ganas que tengo. Pero no me voy a afeitar, ni voy a ir a buscarte. Voy a dejar que las cosas que pienso crezcan como mi barba. Mi barba crece sin forma, pero no creo que pase lo mismo con mis pensamientos. Poco a poco se acomodan. Salí de casa a comprar unas cosas. San Cristóbal es muy tranquilo a las nueve de la noche para caminar. En la vereda de casa, mi hermana con el desafortunado de la semana. Hablando. Él tomaba su moto. Hice de cuenta que no los vi. En la esquina, otros dos amantes. Ella rubia, pelo lacio y largo. Él vestía formal y llevaba una boina negra. Parecían salidos de alguna película ambientada. Caminé media cuadra más. Dos adolescentes que dividían sus caminos. Ella giró como despidiéndose, camino a Avenida San Juan. De repente se dio vuelta y le gritó con los ojos llenos de lágrimas "¿Y ahora cómo vuelvo a casa?". En mi mente, no pude evitar escribir: "¡Qué afortunado que soy de estar solo!". Suerte que en mi mente también hay un botón que dice "DELETE". Suerte que hay veces que necesito salir a caminar yo solo. Solo yo y mi música. Comprar ropa linda por cinco pesos. Agarrar la tabla a las siete de la mañana aunque suene loco. Suerte que a veces también, me duelen las canciones que dicen "Te extraño", las caídas y necesitar que alguien me levante, las camisas que necesitan una segunda opinión.
Tengo 20 años. Soy joven. Tengo 20 láminas para hacer con témperas, tinta china y lápices de colores. Suerte que apareció alguien como Alan que me va a ayudar con las otras de Monge (nombre de mi crisis de la semana). Suerte que a veces levanto la cabeza, y leo que en mi pared dice: La vida está bien, si no te rindes. Feliz no viernes para mí. Que no sé qué día es. Ya no sé qué día es. Mamá, estés donde estés, necesito una agenda.

Monday, June 21, 2010

Solsticio de invierno.

Entre el 20 y el 23 de junio se produce el Solsticio de Invierno, durante el día más corto o la noche más larga del año. Solsticio significa "Sol inmóvil", el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste. Me gusta el color celeste. Me gusta el Sol cuando no pica en la piel, cuando brilla lo suficiente como para que me de ganas de mirarlo de nuevo y decir: estoy ciego. Luego mirar hacia donde hay un poco más de sombra y ver manchas raras.


El Otoño termina y parece ser que los días se nos vienen más largos. Eugenia me dijo que se sentía sola, pero que el llamado de alguien que no conoce reacomodó cualquier idea de dolor dentro de ella. Y creo que es algo que está pasado seguido. Yo le echaré la culpa al Otoño. Lo peor es que es algo que empeorará: Acaba de declararse el día en el que el Invierno comienza. La temperatura será mucho más baja. Las calles parecerán mucho más solitarias. Las noches, más oscuras. Un café no será suficiente. Nuestra cama se sentirá aún más fría. Nuestras manos estarán más frías aún. Y antes que usar guantes, pensaremos en lo solos que nos sentimos. El frío causará llamadas como la que recibió Eugenia (su desconocido vive en Canadá, allí siempre hace frío). Yo recibiré mensajes como el que recibí hace unos minutos: "Estoy acostado en el sillón, por dormirme y no sé por qué motivo me acordé de vos, eso te quería decir".
Seres fríos disfrazados de algodón ¿Será entonces que a veces necesitamos de algo más frío que nosotros para poder reaccionar? Encrucijados entre el frío de nuestro interior, luchamos entre telas para convertirnos en seres más cálidos, y cuando nos damos cuenta, todo lo que nos rodea puede ser aún mucho más triste. Hacemos llamadas, mandamos mensajes, golpeamos puertas, escribimos en nuestros blogs, cliqueamos en "me gusta". Y no nos queremos sentir solos esencialmente. Al final del día solo queremos abrazar a alguien, o que nos abrace alguien a nosotros para poder dormir tranquilos. Y es ese alguien. Ese que le dije a Eugenia que va a llegar. Ese que no es el mismo que yo, porque yo puede ser ese amigo, pero no ese alguien. Y papá o mamá pueden ser esos, pero no ese. No estamos solos, es verdad. Pero a veces, solo a veces... A veces.
Ya llegará la Primavera, en solo tres meses. Y en algo se parecerá al Otoño, se caerán los árboles: los árboles que construye el Invierno. Esos árboles creados por la necesidad de calidez. Estaré acá para reirme de lo que escribo, pero no para llorar. Para llorar estará el Verano. Mientras tanto, me voy a abrigar. Voy a agregar una frazada más a mi cama, y creo que para mañana tendré estufa en mi cuarto. Feliz comienzo de Lunes no feriado para todos los que no me leen, pero seguro me están escuchando. En sus mentes, pensando lo mismo que pienso yo, pero no se dan cuenta qué esto está pasando.

Wednesday, June 9, 2010

Y te fuiste así, ni tan sola ni tan triste.

No hay café con leche. La taza tiene mi nombre y restos de espumita. Ni los personajes de las revistas me miran. El despertador no despierta. Un café con leche fuerte fuerte. Mis manos están frías, pero eso no es novedoso. Todos están cansados de que la gente diga que hace frío, que se le durmió el pie, que quieren dormir abrazados.



Eugenia se va a armar uno para poder dormir. Yo voy a sacar de mi cama toda la ropa que está encimada para poder dormir. Pareciera que viviéramos juntos, pero lector, no se asuste ni se esperanze. Yo voy a contar hasta 157356 hasta dormir. Corrí por Suipacha hasta llegar al centro de revelado de fotos y le dije: Necesito revelar unas fotos, mentira, necesito imprimirlas. Mate. No son muchas, para dentro de dos horas. Dos horas. Horas. Mate. Fotos. 13 x 18. No, no tenemos. Solo 10 x 15 en mate. Bueno, no, chau. Corrí. Tenía 20 minutos. En ese momento menos. El Obelisco. Un Centro Fotográfico. No, para mañana. Gracias y sonrío. Corro, me agarro el abrigo y mi pañuelo al aire como quien escapa dramaticamente. Escucho "Lacrosse". Eh amigo, ¿Tené una moneda? Seguí corriendo como si me hubieran robado. Avenida de Mayo: la opción más cercana, pero la menos confiable. Disculpe, estoy agitado. 13 x 18. Mate mate mate, en dos horas, pocas fotos. Chau. Una Piporé suave para Cata. Y si no hay azucar no importa. Porque a la abuela le gustan los mates amargos, los sábados por la tarde en la Iglesia para escaparle a las chusmas domingueras y las novelas mexicanas. Como la de la maldita lisiada, la escuincle babosa. No puedo evitar preguntarme qué estará haciendo la abuela ahora ¿Durmiendo? ¿Rezando? ¿Comiendo? ¿Y mamá? Me preguntaba hoy por mamá, creo, mientras corría por Av. 9 de Julio agitando el saco de paño ¿Mamá se preguntará qué estoy haciendo yo? Dudas, dudas. Y entonces no puedo evitarlo... ¿Qué estarás haciendo vos? Te imagino ahí, sentado en tu computadora modelo no sé cuánto. Un cigarrillo en la mano. Los ojos cansados. Preguntándote por qué me estás leyendo. Entonces sonreís. Si, sonreí. Que la vida es una, cariño.
Entonces le escribí a mi hermana:
I'm gonna have to see you cry once again.
This is not the best option to feel better, there are so many ways to be happy, not only trying to find somebody to love. You have to learn to love yourself and then, love someone else.
I can hear your heart breaking from here.
The never ending story.
You should focus in YOUR own life, don't live someone else's life...
You need a family, you need friends, you need you.
I'm sure you didn't get any previous point.
Love. So hard to understand que mejor lo miramos desde lejos. Como vos, que me leés desde lejos.
Chau, feliz no Miércoles para Jueves para todos los que no me leen, los que no llegaron a leer todo, los que no entendieron nada, los que no saben para que están acá, pero yo les digo, que si están acá, es por algo.

Sunday, April 4, 2010

Domingo.

Acabo de escribir un texto acerca de los barriletes y los domingos, la niñez y mi papá, el intentarlo cuando caemos. Algo relativamente profundo dependiendo de donde se mire. Es domingo. Mi corazón en frenesí. Puedo escuchar latidos con forma. La casa está vacía de otro ser humano. No quiero que mis papás vuelvan de Córdoba, pero inevitablemente en unas horas estarán llegando. A la vez me siento solo. La contradicción nos abunda. Sentirme solo. Sentirse solo es tan de adolescente. Quizás no sea tan de adolescente, y yo tenga un problema con aceptar lo que siento y como soy. Escuchábamos SUM 41 y hablábamos de suicidio mientras fumábamos encerrados en mi cuarto. Mirábamos a través de la ventana y decíamos que nada ni nadie hoy en día nos hacía sentir especiales. Nos miramos y en nuestra mente nos preguntamos "¿Qué carajo hacemos acá, viviendo?". La vida es inevitable y vivir es la única opción. Las ventanas son inevitables para muchos también. Mi ventana no es linda, nunca he tenido suerte. Es un primer piso, no ganaría nada. Un par de dientes seguro perderé. Tu ventana es linda: se puede ver el horizonte, la plaza, la capilla, y es un noveno piso. Seductor noveno piso. Extraño tu ventana. Extraño mirar por esa ventana cuando no te quería mirar a vos. Extraño decir "se hizo de día, y nosotros despiertos". Mentira, no extraño un carajo. Tu ventana tenía murciélagos en el taparollos de la persiana. Era linda. Es linda ¿Vos creés en el destino? Yo creo que todos los días me tengo que levantar tempranito para laburar, a veces para ir a la facultad y esos días es peor. Yo creo que es hermoso y se siente un cosquilleo raro cuando pasan cosas que no esperás, pero que tampoco desesperás porque pasen. Cosas inesperadas. Grandes o pequeñas cosas inesperadas que te sacan de la rutina y de la cotidianeidad. Cosas que te recuerdan que estás vivo. Porque estamos vivos.

Tuesday, October 27, 2009

USOS y horarios.

Por el momento estaré en:

http://www.libertarianmag.com/

Darle algún uso a lo que escribo es unas de las cosas que siempre quise hacer. No me siento único, ni mucho menos, pero que alguien apruebe lo que escribo me hace sentir mejor, se siente bien. Es un pequeño lugar, y espero que me sigan teniendo en cuenta con mis textos.

Saturday, October 3, 2009

A la abuela.

Quisiera decir que todo está bien por acá. Y que yo estoy bien. Antes que nada le pido disculpas, aún cuando no es la primera vez que hago esto de “desaparecer”. Como le dije hace un tiempo, en mi vida, mi corta vida, siempre ha sido así. No estoy enojado, pero a veces esto no es fácil. Y esto, cuando digo esto, es todo. Es vivir, trabajar, estudiar, salir, disfrutar, reír, tratar, intentar.
Trato día a día de acostumbrarme a todo lo que me rodea. A la hipocresía, a la falsedad, a los golpes en la cara, a que te mientan y no se escondan, a la desilusión, a la lenta destrucción. Tengo veinte años, me siento de cincuenta muchas veces. Pero quiero vivir. Yo SI QUIERO VIVIR. Aunque hay piedras por todos lados. Aunque llueve. Aunque hay viento. Aunque tantas metáforas, tengo miedo de que usted ya no me entienda.

Monday, September 21, 2009

La nostalgia del invierno no va más.

La primavera dice haber empezado, los árboles ya no llorarán, el cielo lo hará más seguido pero por alegría, los pajaros tendrán razones para cantar, las bufandas y pañuelos encontrarán, poco a poco, su lugar dentro de este armario. Yo miraré al cielo por mi ventana cada mañana, pretenderé robarle al sol un poco de luz y crecer un poco más. Por cada razón para caer, buscaré dos para volar.

Tuesday, August 25, 2009

No.

Principalmente quiero decirte que no soy especial, aunque tampoco soy como todos, partiendo del hecho de que no sé como son “todos”. No soy especial he dicho.

Muchas veces prefiero pasar horas en cama en lugar de salir a broncearme de alegría mañanera. Me gusta el alcohol, muchas veces en exceso, pero muchas veces poco es suficiente para que sea un exceso para mí. Suelo fumar, si, suelo fumar, pero solo cuando hay mucha gente que fuma, cuando ya el aire está muy contaminado y además esa multitud me pone nervioso. Mis amores no son especiales, me gustan las personas equivocadas o generalmente ellos se dan cuenta de que están equivocados conmigo. La gente en mi vida siempre se va. Las cosas suelen desaparecer. No soy especial. Tengo mañas, no busco quintas patas, a veces sextas y hasta séptimas. Junto todas las boletas de compras como desquiciado. Creo que algún día las voy a necesitar. Algunos domingos no me gusta bañarme, mi pelo con forma extraña y sucia es feliz, y yo también. Llego tarde a muchos lados, muchas veces, aunque estoy mejorando en eso. Suelo odiar lo que no puedo tener. Eso me convertiría en una persona histérica quizás, aunque no creo que sea muy extremista. Muchas veces no me gusta hablar sobre mi homosexualidad, no me gusta hacer publicidad al respecto. Me gusta el color negro y el blanco, muchas veces el azul oscuro. Me pinto las uñas con calcio un par de veces por mes, me gusta como queda cuando está gastado. No soy socialista, ni anarquista. No soy oficialista, ni radical. No estoy en contra, ni en el Pro. Soy vegetariano, pero mataría una cucaracha. He tenido sexo por amor al amor y por amor al sexo. No lloro fácilmente. No me gustan el 85% de las fotos en las que salgo, menos si mi boca está en esa foto. Cuando era chico quise ser policía, mago, científico y correr en karting. Jugaba a las muñecas con mi hermana y sus amigas. Mi primer beso se lo di a una de sus amigas en su cumpleaños jugando al “semáforo”. Me había enamorado de esa chica mayor que yo. Unas semanas después todo había terminado. La vi vistiendo una pollerita muy corta y una remera que mostraba demasiado. Ella tenía 12. Me gusta escribir y dibujar, pero lo hago muy poco. Me gusta la moda, y como dicen, tengo un blog como todo gay. Mi pelo es muy lacio, y quisiera rulos, como toda persona que no está conforme con lo que tiene. Mi sueño es tener una casa grande, donde vivamos todos y nunca haya peleas. Mi mamá cocinaría para mi papá y nosotros (volverían a estar juntos). Me gusta pasar mucho tiempo en la computadora generalmente haciendo nada, lo que generalmente me trae problemas. La música, me gusta fuerte y mucha. Las drogas, no, paso. Las probé, las saboreé, las quemé, las dejé. Me gustan muchas estrellas prefabricadas de Hollywood, rubias generalmente. Estudié teatro, dibujo, pintura, Tae-kwon-do, computación, inglés, historieta, moldería, Fotografía. Casi todo lo dejé a medias. No sé francés, ni jeringozo. No conozco otro país. No viajé en avión. Mi papá es casi homo fóbico. Los chicos tienen la entrada prohibida a casa. Aunque en mi cumpleaños vino Mauro y eso me hizo feliz. Prefiero el otoño y la primavera al caluroso verano y al temeroso invierno. Prefiero un café con leche a la leche sola o a un expreso. Soy una persona totalmente dependiente, carezco de seguridad, muchas veces no me quiero ni a mi mismo. Se dice que las personas no pueden estar solas. Muchas veces yo puedo, y es cuando más vulnerable soy a todo lo que me rodea. Necesito siempre una segunda voz, y muchas veces esa segunda voz suele lastimarme, tarde o temprano. Me gusta jugar con la forma de las nubes. Odio el viento, aún más cuando alguna basurita entra a mi ojo y me ayuda a sacar las lágrimas guardadas.
Cambiaría muchas cosas de mi vida, si tan solo todo dependiera de mí. Vos no estarías leyéndome, estarías al lado mío, mis papás estarían juntos, no saldría tarde a trabajar y no me preguntaría cuándo dejamos de ser especiales.

Thursday, July 30, 2009

Crisis Nº (nos olvidamos)

En tiempos de comidas rápidas, café express, mensajes instantáneos, subtes y pastillas del día después, las crisis son inevitables. Mundo en crisis: Crisis financiera, crisis ambiental, crisis energética, crisis industrial ¿Cómo evitar que nosotros mismos no caigamos en crisis?
Acabo de salir de mi crisis de la semana: ME QUIERO IR DE CASA.
Cuando las cosas no funcionan como uno quiere y tiene la edad suficiente como para tomar las riendas, te preguntas: “¿Qué hago acá?”. Mi casa no es el mejor lugar para mí, mi papá me lo dijo una vez: “Vos estás acá por la situación”. Un poco de razón tenía. Pero esta vez ambos cambiamos de pensar creo.
Esta semana hablamos, accidentalmente. Me dijo que yo “tengo que irme algún día, pero este no era el momento”. Yo cuando le expliqué mis razones, casi lloré. Nunca casi lloro, menos llorar del todo. Y creo que tiene razón. Mejor esperemos.
Las cosas podrían estar mucho peor, pero también podrían estar mucho mejor para que me vaya.
Crisis “me quiero ir de casa” superada. Veremos que viene después: ¿Necesito un novio? ¿La facultad me satura? ¿Quiero cambiar de trabajo?
Relájate, no pienses en las crisis futuras (podría escuchar la voz de Sabrina), disfruta de este momento de armonía.

Sunday, December 28, 2008

Recuerdo tenía diez años cuando todos juntos jugábamos encerrados en la profundidad de ese cuarto. Buscaba el lugar más impenetrable para que nadie lograra encontrarme y así ganar ese juego en mi infancia. Dentro de un ropero repleto de ropa es donde me recuerdo, casi sin respirar trataba de que nadie me hallara. El cuarto oscuro. El cuarto oscuro, yo sin querer salir. Mientras, en mi mente dibujaba imágenes, momentos, situaciones para intentar olvidar que alguien, como cual predador, me acechaba.
Nada ha cambiado. Ese cuarto oscuro se ha convertido en algo mucho más grande. La oscuridad es algo de lo que intento escapar y los predadores horribles mosntruos que me internan más en ella. El mundo es mi cuarto oscuro y a diferencia de aquel juego yo quiero respirar, quiero que alguien me encuentre, que me saque de este asfixiante ropero.
Los días pasan dentro de esta especie de closet y yo a veces sigo dibujándome en la mente situaciones de un futuro en el que todo estará mejor~

Thursday, November 20, 2008

Necesidad y necedad de la mano.

¿Cuál es la necesidad me pregunto siempre? ¿Para qué atarnos a otra persona si nuestras constituciones y nuestras leyes personales están basadas en la libertad? ¿Por qué necesitamos de ese prójimo para sobrevivir? ¿Por qué no nos alcanza con nuestra propia presencia, nuestra propia confianza? Una alianza con comunes intereses. Una unión de supervivencia.

Es como una regla. Nadie puede morir solo. Si nacimos solos, ¿Por qué nos pasamos esta vida luchando por encontrar esa persona que nos ame, casarnos, tener hijos, separarnos hasta divorciarnos? Para colmo, sufrimos por amor, lloramos, nos lastimamos mil y una veces.

Quisiera ser como esos super héroes que luchan y se defienden solos del mal. No necesitan de nadie ni de nada. Solo ellos contra el mal que azota. También me pregunto para que defienden tanto a los demás, pero ese no es el punto. Yo por más que no quiera, soy de esos super héroes que sí o sí necesitan de un equipo, de un compañero de pelea. Quizás por que no puedo luchar o defenderme solo y necesito que me ayuden con todo lo que no puedo.

Por más que lo intente siempre existe la necesidad o la necedad de estar con alguien. Dijo un poeta francés: 'Un necio encuentra siempre otro necio aún mayor que le admira'. Y ese necio mayor estará allí afuera para nosotros. Siempre hay un necio mayor que espera por necios como nosotros que no pueden solos en esta vida. Y entonces cometerán necedades juntos y por simple necesidad.