Showing posts with label NADA. Show all posts
Showing posts with label NADA. Show all posts

Thursday, July 29, 2010

Un lápiz blanco.

There's something called time and it's about seconds, minutes, hours, places. Time is something between thoughts, distances and regrets. Something in and something out of our minds. Time is something that you can hold in your hands or miss on these crowded streets. A través de mi ventana solo puedo ver la oscuridad. Se puede ver la oscuridad. Cuando el cielo grita con un relámpago, entonces los edificios cercanos se acercan un poco tomando forma. Es Julio, casi Agosto. Mi mente es un cielo más y va acorde a la estación en la que estamos. Es Invierno cariño, susurro yo mismo a mi oídos. Todo es tan frío. La lluvia es fría, el viento golpea de una manera horrible, mi mente es el lugar donde una vez más el amor ha decidido hibernar. Miro mi escritorio y encuentro un lápiz. Un lápiz blanco. Recuerdo el día que compramos ese lápiz con Victoria. Ella no podía entender dos cosas. Una, por qué compraba un lápiz blanco y otra, por qué salía diez pesos. Yo nunca entendí para qué eran los lápices blancos tanto como nunca entendí para qué servía el amor. Lápices blancos en un conjunto de 23 otros lápices de colores. Otros colores que podías usar para transmitir un montón de cosas, sentimientos, sensaciones. Y el blanco. El amor en un conjunto de otros miles de sentimientos. Otros sentimientos que podrían transmitirte un montón de colores, momentos, situaciones. Cosas que con el tiempo uno aprende a comprender. El amor sería como un lápiz de color blanco. Es imposible sacar el negro de nuestras vidas, pero si es posible darle un tono más suave a lo que nos sucede. Es imposible borrar con el color blanco (por más de que cuando tenía cinco años lo intentaba) pero si, es posible mezclar los colores y tratar de fusionar las capas. Es imposible entender al lápiz blanco apenas lo conocés, es imposible comprender el amor cuando la vida recién está empezando. Y no importa si tenés 20, 15, 34 o 50. El amor y la vida recién empiezan y son difíciles de entender. Al color blanco no lo puedo controlar a veces, no sé usarlo bien. Al amor tampoco. Me cuesta entenderlo.

Sunday, July 4, 2010

SomeTimes.

¿Sabés por qué había mosquitos? Porque hoy iba a hacer mucho calor. ¿Y sabés por qué sonreía cuando te miraba? Porque hay ciertas veces en las que las palabras no pueden explicar pensamientos. Y a veces no sé nada del todo. Me pica la pierna, me picó un mosquito.
La ciudad estaba hermosa, casi como de costumbre. Sábado. Los pájaros habían dejado ya de cantar para dar lugar al solitario ruido del agua de la fuente de la plaza. El Sol se había escondido para dar lugar a las luces de los monumentos arquitéctonicos. Prendí un cigarrillo, aunque lo que necesitaba era alcohol, no tabaco. Que el amor, que las personas, que el trabajo. Que vos, que yo. Que es difícil, que es fácil. Que huir. Que me gusta escucharte. Y me gusta cuando me escuchás. Que las personas hablan mucho, pero no hacen nada. Que las personas sienten mucho, y también callan mucho. Y me pregunto ¿Cuánto realmente debemos callar para no demostrar? ¿Cuánto debemos esconder para no derribar lo construido? Y si callamos demasiado, podríamos dejar de construir. No puedo evitar preguntarme en dónde se encuentra el punto justo entre el esperar que sucedan las cosas llegando a caer en el olvido mismo y decir las cosas que se sienten llegando a romper lo poco que podría haber sido.
La Ciudad tiene un gusto amargo cuando se pierde. Si es que se pierde ¿Se pierde? Como cuando te pintas las uñas de una sola mano. Las personas te miran con cara rara. Y no te miran la mano que tenés sin pintar, te miran la mano en la que tenés todas las uñas pintadas. Siempre mirando el lado oscuro de las cosas. Pintarse una sola mano no es tan malo. Perder tampoco. Perder no es tan malo. Se aprende a tener esperanzas, a que saben las esperanzas, a que las oportunidades llegan, hay que hay que saber aprovecharlas. Perder puede ser una opción y siempre hay que considerarla.
Mientras miraba mi cigarrillo quemarse a contraluz de sus ojos, le dije a Eugenia que a veces uno se acostumbra tanto a perder que se predispone a que las cosas malas sucedan, y así, va perdiendo los miedos. No estoy pensando en que todo saldrá mal, pero no sé hasta qué punto es bueno perder los miedos. Aún así, las preguntas seguirán en mi mente.

Wednesday, May 19, 2010

Never give up.

"I can't make it on my own, so I'm giving up myself" es lo que dice la canción que está sonando. Luchamos contra la corriente. El trabajo dignifica cuando el trabajo es digno. Entonces nos tiramos a la pileta, si no estuviéramos en otoño. Quiero irme lejos. Mínimo 19929029289382 de kilómetros. Paula dice que todo es solucionable. La casa, el trabajo, la facultad, Moi que a sus quince años de edad se acaba de ir. Bueno, la muerte de Moi no es solucionable. Las muertes no tienen vuelta atrás. La muerte de lo tuyo, lo nuestro, tampoco. A veces me pregunto si de verdad murió, y todo entra en duda, yo entro en duda. Duda, duda, Dee-Dee Dudas. Something isn't right. Todavía me duele el ojo derecho cuando me lo tocó un poquito. Es como si tuviera algo adentro que quiere salir. Yo creo que es un huevo de dinosaurio que un día nos va a matar a todos. Tengo que averiguar en Google en cuanto tiempo dejan el huevo los dinosaurios, así estaré listo como buen papá que soy y seré. Me quiero ir lejos, insisto. Volar con mi mente ya no me es suficiente, quiero volar fisicamente. Quiero tiempo. La pantalla de la computadora está llena de notas de ese tipo: QUIERO QUIERO QUIERO. "Quiero dormir" dice uno. Siguen: "Quiero una casa nueva" y "Quiero sonreir". Quiero dejar de escribir notas que flasheen emo. Quiero responder un e-mail pero Paula me dijo que espere, que tenga la mente más fresca para actuar. Fresca, fresca, fresca. Como las lechugas que me comí ayer. Mis ojos no quieren que esté en la compu anymore. Creo que Facebook me cansó, me está sacando mucho más tiempo del que debería y que podría ocupar en otras cosas. Estoy eliminando a muchas personas y me parece que sería mejor eliminarme a mí. Eliminarme a mi. Eliminarme a mi. A mi. Creo que mi trabajo es el centro de mis problemas. Creo que si trabajo no tendré dinero para comprar pan, pero si trabajo no tengo ganas de comer pan, ni tiempo para hacerlo. Si chupo pito tengo plata y hago lo que ellos tanto quieren. A mi no me cabe chupar de su pito. Que se lo chupen otros que tienen la capacidad y el gusto de succionar. No juzgo a nadie, está bien que les guste, pero señor, ese pito no es para mi. Una hoja al lado mio dice: TODO SE ENTREGA el 20/5. Mañana. TODO SE ENTREGA MAÑANA. Espero llegar. Mañana lo voy a entregar todo. Si sobrevivo, volveré.
Chau. Feliz no miércoles para todos los que no me leen.

Sunday, April 25, 2010

Empecé a sentir que hablaba más fuerte que antes. casi gritando, y no era justamente por los Ramones que sonaban fuertemente desde ese pequeño reproductor de música angustiando mi voz. Era yo, no podía controlar mi tono de voz. Mi cuerpo temblaba. Heavy PUNK rock. Caer es heavy, es punk, pero no es rocker ¿O si? Caí, me golpeé, vi un vidrio, pero no vi sangre. Inevitablemente no pude evitar recordar ese día en el que mi vieja me había revoleado una parte de plástico de un juego de muñecas de mi hermana. Mi cabeza sangró mucho ese día, por suerte no fui al colegio, y por suerte, ese golpe me acomodó un poco los pensamientos. Los golpes no siempre acomodan cosas. Me duele el brazo, pero las cosas en mi cabeza no están igual. Siempre alguien tiene que terminar como yo, sino no hay tema de conversación.
Fue raro todo. Me acosté en un colchón, en una habitación, en un primer falso piso, en una casa desconocida que quedaba cerca de casa, en San Telmo, en un lugar donde todos estaban más drogados que yo, en una casa que me transmitía confianza que tenía las paredes escritas con frases que te llegaban adentro, y un proyector que pasaba "Toy Story I", la que Buzz se da cuenta de que no es un super héroe de verdad, que es un juguete más, como Buddy, como todos. Así me sentía yo quizás, como Buzz, como un juguete más que no tiene una misión especial o espacial, que se creía que la vida era un tanto fantástica, donde después de pelear, el capitán te podía llegar a felicitar por tu trabajo del día, el malo perdería, los extraterrestres verdecitos te abrazarían y te declararían su fidelidad. No quiero fidelidad, quizás si retribución por mi trabajo. Y quizás yo no sea el bueno. Tal vez sea el malo y por eso siempre pierda.
Mis sentimientos y pensamientos echados en un colchón de ese falso primer piso de una casa que nunca entendía como estaba distribuida, pero me caía bien. Escuchaba (o inventaba) las conversaciones de los demás. Bizarras, o bizarra mi mente creadora de voces y más aún dándole una temática. Mi cuerpo seguía temblando, más que nada mi parte izquierda. En el mismo cuarto, otro colchón. Alguien sobre él, peor que yo, creo. Pero igual me sentía solo. Es heavy sentirse solo ¿Es punk sentirse solo? Sheena is a punk rocker. Es rock sentirse solo. Me levanté, y lo que no es nada punk es que perdí mi gorrito de lana de AY NOT. Eso no es punk, aferrarse a lo material, a lo efímero. Para vos cabezón, que nunca vas a leer esto, lo material desaparece con el tiempo, pero si aprendiéramos a querernos, podríamos durar para siempre. Quizás yo tenga un poco de materialista (un poquito) y espero que nunca se potencie. De todos modos, apenas tenga un ratito libre, iré por otro gorrito de lana. El dinero va perdiendo valor, como si la sociedad estuviera desapareciendo en mi vida. Chau. Feliz "No Domingo" para todos los que no me leen.

Friday, January 1, 2010

...

02:53 marca el reloj de mi computadora. Estoy en casa ¿Estoy en casa? El reloj también marca que ya empezamos el año 2010. Hay emociones y sueños para este año nuevo pero me cuesta mucho saber que me deparará.
El 2009 se puso muy difícil, más de lo que esperaba, aunque no tanto si hubiera sabido como organizarme más. Las cosas estuvieron a mi favor cuando más lo necesitaba, pero conservé la fuerza.
Estoy en casa. La última semana fue una de las más raras de este año. Estoy comiendo un paquete de papas fritas que ya estaba empezado. Hace unos minutos llegaron papá y Mabel de festejar el año nuevo en la casa de no sé quién. Yo trabajé. Hace unos momentos escuché el mensaje de voz que me dejó mamá en mi celular que estaba apagado: "Te quiero mucho", terminó.
La familia no está unida. Cecilia está en San Bernardo. Papá dormirá en una esquina de la cama y Mabel en otra. Mamá en Caseros con mis dos hermanitos. Mi abuelo en el Km. 6 y mi abuela en el Km. 2. La distancia parece ser algo tan común. Estamos todos tan lejos.
Este año que se acaba de ir, conocí el amor en muchas formas. Conocí a Sabrina, quien me ayudó y escuchó de muchas formas. Conocí más el dibujo y muchas otras cosas que realmente disfruté, porque no todas son malas cosas.
Pasaron cosas. Muchas cosas que no hace falta escarbar porque no tengo ganas de recordar para solo sentir el dolor que me invadió por momentos. Pero todavía no siento que el año se ha ido, y escribir o recordar a veces es la mejor forma de sentir o intentar sentir que el tiempo se va. Tengo miedo. Aún tengo muchos miedos y no sé qué tiene que suceder para que todos eso se vaya. Las cosas no son fáciles y siento que cada vez todo se va haciendo más oscuro en lugar de aclararse. Cuando me de cuenta todo estará muy oscuro, yo más perdido. Mientras tanto... Mientras tanto no sé ¿Esperanzas?

Monday, December 14, 2009

Pertenezco al Suelo.

“Nuestra dificultad es la incapacidad para reconocer que somos capaces de elegir nuestro futuro y, por lo tanto, modificar el presente”.

Así lo dijo un antropólogo que poco tiene que ver con mi vida, muy probablemente menos relación con la tuya, y la de muchas personas. Pero esa frase escrita en un viejo libro que encontré, recitada en un presente que tan poco parece tener de perfecto, pero mucho de continuo, construyó en mi mente un hilo de preguntas que me enredaban cada vez más y más. Trasladar esas frases que poco tienen que ver conmigo a otros aspectos de mi vida, o a la vida de la mayoría de las personas que conozco, es algo que no puedo evitar. Todas las preguntas parecen resumirse en una sola: ¿Cuándo aprenderemos?

Inevitablemente intentamos una y otra vez, escribir historias de amor con escenas sacadas de películas para las tardes de primavera. Construimos momentos en el tiempo y espacio para satisfacer esa gigante y predominante parte nuestra que quiere enamorarse. No nos importará nada ¿Para qué? Esa película muy pocas veces tiene un final feliz, en otros casos tendrá un final digno de un drama contemporáneo, y muchas veces llegará a quedar inconclusa. Caemos. Nos habremos equivocado una vez, y otra vez, y por qué no, una vez más. Parece que hasta nos hemos acostumbrado a equivocarnos, a caer. Llorar se habría convertido en algo realmente natural, no aprendemos la lección ¿Cuántas caídas son suficientes para darnos cuenta de que pertenecemos al suelo? Pero aún, ni volviendo a plantear todo este círculo adictivo, somos capaces de darnos cuenta de qué es lo que debemos aprender ¿Que el amor no existe, que somos jóvenes para conocerlo o que el mundo está siendo construido por personas carentes de sentimiento, sometidos a que hable la mente y no el corazón? Pero aún seguimos intentándolo, buscamos sentir el amar, buscamos saber qué es lo que tenemos que aprender para dejar de intentarlo, buscamos vivir el día a día a costa de lo que pueda suceder y de lo que podamos perder. Entonces esta parece ser la película en la que se nos enseña que debemos seguir intentándolo para que ALGÚN DÍA eso llegue. Algunos ya estamos cansados del “algún día”, cansados de intentarlo y cansados de caernos. Hemos quizás reconocido que somos capaces de elegir nuestro futuro y modificar el presente. Cerrarnos a la posibilidad de que algo nuevo pase, de sentir las verdaderas emociones parece la mejor forma de protegernos ¿Cómo hemos llegado hasta esto? Historias de la persona que besó y se fue, de quien prometió y nunca llamó, de alguien que nos dijo “para siempre” pero nunca más apareció, de un cuerpo que tocó el nuestro pero no se dio cuenta que estaba llegando a nuestro corazón. Seres humanos que nos lastimamos unos a otros, nos matamos entre nosotros. Caminar por las calles de esta ciudad es peligroso si se hace descalzo, los corazones rotos abundan. Debemos calzarnos, vestirnos, quizás hasta encerrarnos y cubrirnos tanto que nadie nos pueda ver ni dañar.

Pero si Richard Leakey tiene razón, entonces estamos condenados a caer, una y otra vez, a equivocarnos sin piedad, a golpearnos la cabeza sin otra opción, a fallar por una falta de capacidad de nuestra razón. Haciéndole caso a su cita estaríamos justificando que somos necios y por naturaleza debemos equivocarnos. Quisiera modificar el presente, quisiera construir el futuro, quisiera aprender a caminar descalzo en la ciudad de los corazones rotos y que no me importe el sangrar. Para eso, deberíamos seguir dándole oportunidades a lo que llamamos amor, aún provistos de capacidades e incapacidades, sin importar el futuro que nos espera. No estoy listo.